Todos sabemos que no se debe mentir; a nadie le gusta que le mientan y en general, las mentiras no llevan a nada positivo. Una de las primeras enseñanzas que recibimos en la casa es el decir siempre la verdad y esta sobre entendido que el mentir es un acto deshonesto que lástima y daña a toda relación. ¿Entonces, por qué a pesar de que se sabe esto aun hay muchas veces en que uno miente?
Lamentablemente, cuando uno hace algo que es indebido o difícil de admitir, intenta evitar conflictos y evadir las consecuencias de la mala decisión, por lo cual miente y espera así poder eludir una confrontación. A veces, la intención es de proteger, pero la pregunta es ¿a quién? Es muy diferente mentir para no lastimar al otro que hacerlo para cubrirse a uno mismo.
También están las mentiras blancas. La primera de ellas lleva más fácilmente a la segunda y de repente uno se encuentra mintiendo frecuentemente. Eventualmente las mentiras blancas se convierten en negras.
Aldo dice que quiere mucho a su familia; según él los cuida y los protege. Por eso, cuando se mete en problemas en el trabajo, rara vez comenta lo que pasa. Dice que las trabas y las dificultades del trabajo no deben ser traídas a la casa. De alguna manera esto es cierto, las complicaciones del trabajo no pertenecen en el hogar siempre y cuando estas dificultades no afecten directamente a la familia.
Hace un tiempo Aldo recibió dinero prestado de Alonso, un buen amigo y mentor de la familia. Aldo utilizó este préstamo para cubrir una deuda y se comprometió a devolver el dinero tan pronto el recibiera el pago pendiente de un cliente. Alonso, una persona noble y totalmente desinteresada siempre ha apoyado mucho a la familia de su amigo. Gina, la esposa de Aldo estaba agradecida y muy pendiente de que su marido le devolviera rápidamente el préstamo para no romper la relación de confianza y expresar el cariño y la gratitud que sentía por Alonso y su gentileza.
Aldo recibió el pago esperado y Gina contaba con que inmediatamente su marido cumpliera con su palabra y regresara el préstamo. Aldo llamó a su mujer al trabajo y le informó que había regresado el dinero a Alonso. Gina quedó tranquila.
Al poco tiempo, platicando por teléfono con Alonso, este le comentó que Aldo no le había devuelto nunca el dinero. La mujer se quedó tiesa, sin palabras. Las manos le comenzaron a temblar y tuvo que colgar inmediatamente el teléfono; no podía creer lo que escuchaba. Inmediatamente Gina se comunicó con su marido para aclarar tan penosa situación. Luego de unos largos segundos de silencio, Aldo le contestó que efectivamente no había pagado la deuda ya que Alonso le había dicho que si él necesitaba el dinero que lo utilizara.
Aldo pensó que si le decía a Gina que había devuelto el dinero ella estaría tranquila. Jamás pensó que esto ocasionaría un problema, después de todo era un arreglo de amigos.
Gina se sintió defraudada, decepcionada y muy lastimada. Nunca pensó que su esposo sería capaz de mentirle rompiendo el lazo más importante que ella tenía con él: “la confianza”.
Dejando de mentir
Ingredientes:
1 racimo de honestidad
2 rebanadas de conciencia
1 taza de responsabilidad
2 cucharadas de realidad
2 gotitas de firmeza
Condimentos:
Cuidado, sensatez y cortesía
Precaución: ¡Mentir poquito también es mentir!
Modo de preparación:
1. Las palabras y las acciones personales deben de ser respetables, dignas y sagradas. Es importante decir siempre la verdad ya que las palabras crean lazos de comunicación, conectan los pensamientos y los sentimientos en mundo interno de cada quien con el mundo exterior el cual pertenece a todas las personas.
2. Cuando uno miente se engaña a si mismo más que a los demás. La realidad es lo que es; no se puede cambiar lo que se ha hecho o dicho. Tratar de ocultar la verdad por beneficio propio es simplemente un fraude que termina destruyendo el carácter de la persona que miente.
3. Mentir es una acción que da tentación, es peligroso, contagioso y muy difícil de parar. No decir la verdad y cambiar el orden de la realidad se puede convertir en un hábito que es muy difícil de quitar. Al decir las cosas como uno quisiera que fueran es como caer en una trampa sin salida; parece fácil y cómodo pero en realidad se convierte en una sentencia complicada para pagar.
“Mentir no solo es decir una falsedad que no existe, también convierte a la persona en un mentiroso”
www.recetasparalavida.com