Construir avenidas de esperanza, rutas de atención y respeto por las cuales transiten mujeres, adolescentes y niñ@s con VIH/SIDA sin temor en la carrera por la vida es una de las grandes luchas y visiones de Eunime, el primer centro para familias tijuanenses con niños infectados y el primero en su género en Baja California creado en el 2004.
Rosalva Martha Sandoval Patten es la fundadora de Eunime-Por Tijuana (Eunime significado de las dos primeras niñas diagnosticadas en Tijuana: Eunice y Noemí), a raíz de que en 1989 su hijo Noel de 4 años fuera diagnosticado con VIH luego de una transfusión sanguínea en 1984. Los sentimientos de coraje, desesperación y locura fueron parte de estos tristes momentos en los que cuestionaba a Dios y se preguntaba: “¿por qué si había tratado de ser una buena hija, buena esposa y buena madre y sobre todo cristiana… la castigaba de esta manera, ¿en dónde estaba él?”.
Después de años de lucha y esfuerzo, en el 2004 Rosalva funda Eunime, tres años después el DIF le ofrece su colaboración para inaugurar el primer albergue DIF-EUNIME para niños infectados con VIH. En el 2008 crea en Estados Unidos, Eunime Inc. como organización no lucrativa para bajar recursos internacionales y dirigirlos exclusivamente a los niños, mujeres y adolescentes infectados y/o afectados y sus familias en Baja California. Dos años más tarde, en el 2010, funda la segunda Asociación “Es Por Los Niños, A,C.” en memoria de su hijo Noel Vázquez fallecido el 10 de abril del 2009 por complicaciones del SIDA.
Para conocer más sobre la importante labor de Eunime, Mujer Actual sostuvo una charla con Rosalva Martha Sandoval Patten, presidenta y fundadora.
¿A qué panorama se enfrentan al recibir la noticia de que Noel había sido infectado con VIH luego de una trasfusión?
Yo tenía 30 días de haber dado a luz a mi segundo bebé, mi pequeño Noel tenía apenas 4 años cuando me dieron la noticia (1989); de ahí empezó mi recorrido con doctores, visitas médicas, exámenes sanguíneos... La recomendación de los doctores especialistas de la Universidad de San Diego en California fue: "no le digan a nadie". En el hospital no existía un grupo de apoyo que hablara mi mismo idioma, yo tuve que retener mis frustraciones, emociones y me volví más callada y las lágrimas me brotaban solas, la gente me cuestionaba por mi cambio de comportamiento y yo sin poder decirles lo que pasaba en mi vida.
Al siguiente año de haber sido diagnosticado, me di a la tarea de abogar por mis necesidades preguntando al personal médico si existían familias que hablaran español y que estuvieran pasando por lo mismo, con su respuesta positiva sugerí que nos dieran la oportunidad de conocernos. Con el apoyo de la trabajadora social del hospital, fui la cofundadora del primer grupo de apoyo para familias de habla hispana con niños infectados en San Diego. Desde ese momento me di cuenta que ayudar a otras personas aliviaba mi alma. Con el tiempo voluntario que ofrecí en el programa de UCSD, tuve la oportunidad de conocer a las dos primeras niñas infectadas de Tijuana y mi corazón se fue directamente al lugar donde yo nací y crecí. Me di cuenta que en Tijuana no existía absolutamente nada para ayudar a los niños infectados y tuve que tocar muchas puertas para iniciar la primera clínica binacional para niños infectados en el Hospital General de Tijuana, en colaboración con UCSD.
A raíz de la creación de Eunime, ¿cuántos niños se han visto beneficiados?
Creo que ya perdí la cuenta. En lo personal, yo empecé a apoyar a familias desde antes de la creación de Eunime, por todo aquello que conlleva la formación de una Asociación Civil (1996). Aproximadamente hemos ayudado a 250 niños, incluyendo a los que ya fallecieron, también a los hermanitos de los niños infectados porque también ellos se ven afectados por la enfermedad dado que las madres o padres o tutores tienen que absorber bastante tiempo para los hijos infectados por el cuidado médico que ellos requieren, y de cierta manera se ven limitados de la atención que necesitan.
¿Cuál es la ayuda que ofrecen a través de Eunime a las familias que se enfrentan a esta enfermedad?
Antes que nada, el apoyo emocional. Tenemos dos excelentes psicólogas Alondra Reyes y Karen Barragán, quienes ofrecen talleres educativos y terapias individuales a las madres y/o tutores de los niños infectados. También damos terapia individual a los menores infectados para prepararlos a recibir su diagnóstico y entender cómo vivir con VIH.
Como parte de la salud mental, tenemos actividades recreativas durante el año, en donde incluimos a los hermanitos de los niños infectados y los hijos de las mujeres seropositivas, además de diversas celebraciones.
También, proveemos fórmula láctea para prevenir la trasmisión del VIH de la madre al recién nacido. Aquí capturamos a las mujeres recién diagnosticadas durante la labor de parto, y el Hospital General de Tijuana nos refiere estos nuevos casos. Ayudamos con el monitoreo del bebé hasta los 18 meses ofreciendo los exámenes de laboratorio rutinarios para detectar que el virus no esté presente al final de los 18 meses. Aprovechamos y entregamos paquetes con productos de bebé. Además, entregamos despensas gracias al apoyo del DIF Estatal y las colectas en San Diego por medio de la Iglesia de San Antonio de Padua y contribuyentes particulares.
De igual manera, a través de Eunime, ofrecemos ayuda financiera para cubrir los gastos para que las familias se transporten del hospital a sus casas y a nuestro centro de apoyo cuando ellas atienden a los grupos educativos y terapias individuales, también para exámenes de laboratorio, medicamentos que no son cubiertos por el Seguro Popular y otras necesidades que exigen de nuestro apoyo. A todas las familias se les hace un examen socioeconómico para entender sus necesidades y desgraciadamente un 90% de las familias está en un nivel de pobreza crítico.
Desde la creación de Eunime, ¿qué tanto ha crecido el número de casos de VIH en Tijuana?
De acuerdo a los números que manejamos sólo en el centro, al inicio de la asociación, en enero del 2004 empezamos con 4 familias, para diciembre del 2004 terminamos con 20 familias. Hemos terminado el 2011 y nuestros números indicaron 107 familias.
¿Cómo ha sido la respuesta de la sociedad?
Creo que poco a poco, pero a paso muy lento, hemos dado conciencia de la necesidad de esta población viviendo con VIH. Tijuana ha crecido a una velocidad superior que no tenemos la capacidad ni los recursos necesarios para educar, prevenir y dar alcance a nuestra población. Las personas que nos conocen se acercan a aportar su tiempo valioso y su corazón ofreciendo servicios voluntarios. Ha habido también el interés de escuelas particulares que nos piden educación sobre el VIH y es bien recibida, a lo contrario de un caso en donde un menor estuvo expuesto a ser expulsado por la presión de los padres de familia en una escuela primaria al enterarse que era ceropositivo, aquí fue donde entró nuestra intervención para abogar por el niño y al mismo tiempo educar a la sociedad. Los padres de familia y el personal escolar nos dieron las gracias por la información y la intervención. El niño continúa en la escuela sin ser discriminado.
Eunime/Es Por Los Niños, A.C.
www.eunime.org
Tel: 607-5825