La principal función del patronato de la Casa del Migrante en dar a conocer la obra y dignificarla porque muchas veces la gente considera que los migrantes son delincuentes o drogadictos a los que no vale la pena ayudar, y no es así. “Todos en algún momentos hemos sido migrantes, pero hemos salido adelante”, consideró Jorge Castro, presidente del patronato de la Casa del Migrante.
Otra labor es hacer llegar los fondos económicos necesarios para el sustento de la casa, continuó, pues lamentablemente no cuentan con una aportación gubernamental y las necesidades son muchas.
“Hay mucha gente que deportan, que deja a su familia porque un día salieron a comprar cigarros y los vieron morenitos y no tuvieron cómo comprobar en ese momento su estancia legal en E.U, y los deportan a Tijuana sin nada, desesperados y tristes”.
Mencionó que en la Casa del Migrante los reciben y les ofrecen un techo, comida, ropa, baño caliente y asesoría hasta por 12 días en lo que se logran acomodar en algún lugar de trabajo, consiguen dónde quedarse, o bien, les dan dinero para que se regresen a su lugar de origen.
Un llamado a la comunidad
El presidente del patronato comentó que el apoyo de la comunidad hacia esta casa es muy importante, pues a diario atienden en promedio a 160 personas, quienes necesitan ropa, comestibles, artículos de higiene personal, cobijas, entre otros.
“Hay que preocuparnos por los migrantes, hay que hacer consciencia de que nuestros hermanos tuvieron que dejar familia y recuerdos por salir a buscar trabajo porque en su lugar de origen no lo tuvieron. Hay que ver que ellos no son criminales”, puntualizó.
La casa se sustenta principalmente a través de donativos y trabajo voluntario. Los voluntarios internos son encargados de la recepción, atención inmediata al migrante, así como de la organización de actividades internas. Mientras que los voluntarios externos colaboran en la preparación de las comidas diarias al igual que en la procuración de donativos y enseres para la institución, explicó.
Su fundación
La Casa del Migrante en Tijuana fue fundada el 4 de abril de 1987 por los Misioneros de San Carlos (scalabrionianos), quienes abrieron un nuevo horizonte en su misión con los migrantes al ofrecerles hospitalidad en las fronteras del continente americano.
Desde entonces, la Casa del Migrante ha recibido a más de 200,000migrantes provenientes de Estados Unidos, Centroamérica, América del Sur y otros países. En los últimos 5 años, alrededor del 75% de los huéspedes ha sido migrantes deportados de los Estados Unidos. Tan sólo en el 2010, atendieron a 10 mil migrantes.
Esta casa tiene una capacidad para recibir a 160 migrantes hombres mayores de 18 años, aunque también recibe mujeres, niños y adolescentes migrantes cuando los albergues ya han cerrado sus puertas y al día siguiente se canalizan a los albergues correspondientes. Ellos no sólo reciben techo y comida, sino atención que se desarrolla en cinco niveles:
1. Asistencia humanitaria: alimentación, alojamiento, baño con agua caliente, ropa y calzado, servicio médico básico y apoyo para ubicarlo en algún trabajo.
2. Asistencia psico-social: todos los migrantes que llegan a la Casa frustrados y desesperados encuentran en ella un espacio de seguridad, confianza y apoyo moral a través de interesantes pláticas.
3. Asistencia espiritual: los Misioneros Scalabrinianos ofrecen un espacio para profundizar y practicar la fe en Dios con celebraciones y charlas.
4. Asesoramiento en materia de derechos humanos: se ofrecen pláticas de información y orientación en este campo, se identifican los migrantes cuyos derechos han sido violados y se canalizan a las autoridades correspondientes.
5. Asistencia educativa y concientización de la sociedad sobre el fenómeno migratorio.
Las personas que deseen realizar un donativo pueden acudir al centro de acopio en el Club de Raqueta Britania, o bien, en la Casa del Migrante ubicada en Calle Galileo #239, colonia Postal. Para mayor información comunicarse a los teléfonos 682 51 80 y 621 6074.
“Hay mucha gente que deportan, que deja a su familia porque un día salieron a comprar cigarros y los vieron morenitos y no tuvieron cómo comprobar en ese momento su estancia legal en E.U, y los deportan a Tijuana sin nada, desesperados y tristes”.