Llevar una vida de mucha actividad, y de pronto dejar todo en pausa debido a una extraña enfermedad es algo que la mayoría piensa que “jamás le va a pasar”, como fue el caso de Pepy Guerrero, una mujer querida por todos, excelente mamá, esposa y amiga, que un día se sintió agotada y después simplemente perdió toda movilidad;
con diagnósticos fallidos, estudios y más estudios, finalmente descubrieron que padecía el Síndrome Guillian Barré, un trastorno neurológico en el que el sistema inmunitario del cuerpo ataca a una parte del sistema nervioso periférico, la mielina, que es la capa aislante que recubre los nervios.
Su amor por la vida, por ver crecer a su hijo, por seguir disfrutando de su esposo, familia y amigos, su terquedad por vencer este síndrome es hoy por hoy un ejemplo de lucha, por eso en esta edición Pepy nos comparte su historia difícil, pero exitosa.
¿Quién es Pepy Guerrero
Soy originaria de Tijuana, egresada de la Ibero de la licenciatura en Comunicación con especialidad en Publicidad. En la actualidad, junto con mi esposo, tengo la panadería y café Hecho en Casa, donde me dedicó, entre otras cosas, a hacer mesas de postres, pasteles, botanas, comidas y cenas, y no podía ser de otra manera, ya que provengo de una familia a la que le gusta cocinar y comer rico. Me doy tiempo para todo: trabajo, familia, diversión...
Ante una enfermedad desconocida, incierta y rara como el Síndrome Guillian Barré, ¿qué fue lo más difícil para ti?
El tiempo… soy muy desesperada. Ahora me dicen: “es que sólo tú, por tu carácter, eso fue lo que te ayudó a salir adelante”, y yo les digo: "pues ni modo que te mueras".
Tenía y sigo teniendo mucho por qué vivir y para disfrutar hay Pepy para rato. Lo más difícil fue el no tener a mi hijo conmigo, el saber que andaba de casa en casa, claro con amigos y familia, pero el saber que no estaba yo con el para consentirlo porque mi esposo estuvo conmigo todo el tiempo en el hospital (3 meses); pensaba en cómo me lo traerían vestido, que anduviera curiosito, y luego me dicen: “en eso pensabas”… Tenía mucho tiempo para pensar, ya que no podía hablar, ni moverme nada, ni respirar sola, ni comer, así que no iba a pensar en cosas trágicas; añoraba el solo hecho de abrazar a mi marido, darle un beso a mi hijo, chismear con mi hermana, por que aun así como estaba, ‘chismeábamos’, le decía como podía que me dijera chismes de todo; ya después de un tiempo movía la boca, pero no todos me entendían, aunque siempre estuve consciente y deseaba volver a poder estar con mi familia y amigos disfrutando cada momento, veía a las visitas cómo respiraban muy "normales" y yo con el aparato conectado, que si me lo quitaban me decía a mi misma: “respira, respira…” al principio me daba miedo, imagínate no poder ni pasar saliva. Además de eso, sonda, luego pañal, comer por sonda por la nariz, no poderte rascar, ¡eso me mataba! Sólo movía el pie derecho para decir sí y no, pero a veces no todo cae en eso, pues tenía que esperar a que me hicieran la siguiente pregunta y si no a aguantarme a ver a qué hora me adivinaban lo que quería ya sea que me movieran o que me quitaran los cabellos de la cara… soñaba con que me echaran un balde de agua fría, ya que era muy incómodo, hacía mucho calor. En terapia intensiva me daba mucho calor, al principio no tenía fuerza ni para abrir los ojos, así que todos los que me visitaban me decían quiénes eran y qué le echara ganas, me apretaban la mano...esperaba también ansiosamente a mi hermana que me aseaba y me ayudaba a verme bien, no me vi en el espejo en 2 meses y medio para qué.
Me dio dos veces pulmonía, me lavaron 4 veces la sangre, diario me hacían estudios y pruebas, tardaron mucho en dar con el diagnóstico, ya que era atípico. Empecé perdiendo fuerza y viendo doble, eso de no saber qué tenía fue muy difícil y agobiante, pasaban y pasaban y seguían pasando los días y a veces no había mejoría. Alucinaba que habían pasado años y yo seguía igual, me pudo mucho el no haber hecho mi campamento de verano, ya que había trabajado bastante en el proyecto.
¿Cuál fue el motor que te ayudó a salir adelante?
Dios antes que nada, mi marido y mi hijo. Dios siempre estuvo presente, nunca me abandonó; la doctora me decía: “ya sé que estás enojada por lo que te pasó”, y yo sin poderle contestar pensaba: “y a ti quién te dijo que yo estoy enojada con lo que me pasó”, simplemente me pasó, no lo cuestiono y tengo que salir adelante a seguir disfrutando de la vida. Todos oraban por mí, la verdad fue increíble la movilización que se hizo en torno a mí, a lo que me estaba pasando con esta enfermedad rara, que ni siquiera se sabe con exactitud qué la provoca, sólo un buen día se te empieza a desconectar todo, hasta que ya no te puedes mover.
Hicieron una rifa, desayuno, misa, cadena de oración, en todos lados la gente me apoyaba de una u otra manera entre familiares, amigos, nuevos amigos, amigo del amigo, el Facebook, esta herramienta tan poderosa de la comunicación que en un click informas y te enteras de todo lo que está pasando en tiempo real, fue muy bien aprovechada para informar los avances que tenía.
Mi esposo me hacía terapia cuando no me podía mover, me ayudó mucho a recuperar la movilidad poco a poco; soy muy afortunada, cuento con muchos amigos. A través del Facebook, recibía sus palabras de apoyo, me las leía mi amiga Male en el hospital, me decían que yo me podía, que “Dios no nos manda nada que no podamos aguantar"… "estamos orando por ti"… "vas a salir de esta"… "te extrañamos”.
Mi esposo también se acercó mucho a Dios, le iba a pedir a su mamá (qepd) que le echara la mano desde arriba conmigo y creí en Dios, y que todo iba a estar bien y sólo le pedía 24 horas como los alcohólicos anónimos, que tuviera un buen día, que pasara rápido el día… que las enfermeras no se equivocaran en el medicamento…. que pasara ya la enfermedad.
¿Cómo cambió tu vida a raíz de esta difícil experiencia?
Trato de ser una mejor persona, mejor esposa, mejor madre, mejor en todo que no es fácil, somos humanos, siempre digo eso, cometemos errores y volvemos a tropezar con la misma piedra, pero eso es el chiste: caer y levantarse siempre, aprender de cada cosa que te pasa, tratar de estar un paso adelante, como me dice mi esposo Ricardo.
Cambió mi vida para bien, para acercarme más a Dios, para tener una mejor relación de pareja, para valorar lo que tengo, para saber quiénes son los amigos.
Antes pensaba tontamente: “si me muero, quién iría a mi funeral”, por lo pronto no lo quiero averiguar, ya me di cuenta que demasiada gente. Siempre he pensando que toda cosa mala que te pase no es gratis, algo muy bueno vendrá, también bajé 40 libras; ahora, debo llevar una vida sana y realizar ejercicio para terminar de fortalecer mis músculos; quedé muy bien, no todas las personas que les pasa esto se recuperan tan rápido, al mes de salir del hospital fuimos padrinos de lazo de una amiga, y a los dos meses y medio meses manejé.
Cambió también para saber que lo que me prometió en el altar mi marido era en serio: en la salud y en la enfermedad, no se despegó de mí ni un momento, durmió todos los días en el piso, sólo salía un rato en las mañanas cuando iban a visitarme o a tomar turnos para cuidarme, siempre tenía a alguien conmigo cuidándome.
¿Qué lección te deja?
Que nadie tiene la vida comprada, a cualquiera le puede pasar, todos somos vulnerables, hay que vivir y valorar cada momento, el aquí y el ahora, hay que aprovechar el momento y las oportunidades que la vida te brinde. Hay que compartir, perdonar y no guardar resentimientos, esos sólo te impiden ser feliz. Sé feliz, vive el momento, no esperes a que algo pase para ser feliz...
¿Qué mensaje darías a otras mujeres que están atravesando por alguna situación difícil?
Que no se den por vencidas, hay una luz al final del camino, que se agarren de Dios que no nos abandona, que: "si es para ti, aunque te quites y si no es para ti, aunque te pongas". Siempre habrá algo positivo de una situación difícil, ¡vale la pena luchar! si no puedes sola, se vale buscar ayuda, la cosa es querer. Si en algo les puedo ayudar, escríbanme a Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla , o bien, búsquenme en el Facebook.