Después de haber estudiado en Guadalajara, Monterrey y varios lugares de Europa y de haber trabajado en la ciudad de México. Mónica Palafox regresó a Baja California a participar de manera activa en campañas políticas en Tijuana y Ensenada y dentro del gobierno municipal de la ciudad fronteriza.
Sus intereses la llevaron a diversificar sus conocimientos y estudió el diplomado de sommelier en la Culinary Art School de Tijuana. Tras el lamentable fallecimiento de su hermano, esta ensenadense y su familia deciden no dejar que con Aldo César Palafox muriera su proyecto de crear vinos de calidad que llevaran en cada botella lo mejor del terruño que tanto amó.
Motivada por las bendiciones de esta tierra, Mónica forma parte de un creciente grupo de mujeres que, desde diferentes espacios, contribuyen a que los vinos bajacalifornianos lleguen al encuentro con su destino de grandeza.
• ¿Cómo te involucras en el mundo del vino?
Mi incursión en el mundo del vino se da por dos eventos que marcaron mi vida.
El primero, fue a raíz de que mi hermano quería llevar a cabo este proyecto, pero al fallecer en 2003, mi familia decide darle vida a su proyecto, el cual lleva su nombre: Viñedos Aldo Cesar Palafox. El segundo, fue al tomar la decisión de estudiar el diplomado de sommelier en el Culinary Art School en Tijuana. Cada uno de estos proyectos, empieza a madurar por separado, hasta que llega el momento de juntarse. Ahora, dentro de la vinícola realizo la labor comercial y también como sommelier.
En cuanto al propósito familiar, se empieza primero sembrando uva, mientras tanto, se decide vinificar con uvas de otros ranchos. En 2006, se realiza la primera vinificación de Marijá (Cabertent Sauvignon) y de Pionero (Misión-Tempranillo), saliendo al mercado seis meses después con una producción de 10 mil botellas. En este momento, estamos vinificando con nuestra propia uva Syrah, Merlot, Tempranillo y Cabernet Sauvignon.
• ¿Qué te gustaría que los bajacalifornianos supiéramos sobre este producto que surge de nuestro terruño?
Creo que los bajacalifornianos nos debemos sentir orgullosos de ser la principal región productora y exportadora de vinos en México. Gracias al esfuerzo de los productores y de las excelentes condiciones climáticas que tenemos en los diferentes valles, Baja California produce grandes vinos, que no solo están conquistando el mercado local y regional, sino el nacional e internacional.
En nuestro estado se siembran más de 40 varietales, combinado con los más de 60 productores que existen, se nos da la oportunidad de poder probar vinos únicos, de gran calidad y con personalidad propia. La calidad de lo que se produce en Baja California es bastante alta hoy en día, por lo que no será sorprendente que en un futuro podamos asumir el liderazgo dentro de los vinos del Nuevo Mundo.
• ¿Qué papel está jugando la mujer actualmente en la cultura del vino?
Muy importante, aunque la mujer siempre ha estado involucrada en la cultura del vino ya que, las vinícolas han sido negocios en donde toda la familia participa. En el caso en particular de nosotros, participan mi papá, mi mamá, mi hermano y yo.
Hoy en día, más mujeres son protagonistas dentro de la industria como enólogas, empresarias, agrónomas, sommeliers, chefs... Un ejemplo muy claro es el de Laura Zamora, quien fue la primera enóloga de México. Gricelda Lopez y Alberta Ceja son enólogas bajacalifornianas. Hay mujeres que están al frente de sus negocios como Tru Miller, Myrna Liceaga y Fabiola Renau, o aquellas amas de casa que se involucran en la siembra, poda, pizca, vinificación y comercialización, poniendo su mejor esfuerzo.
Las mujeres actualmente, desempeñan un papel importante dentro de la producción y el consumo del vino; más mujeres lo producen, lo compran y lo consumen. Además, existe [en la mujer] una mayor capacidad de desarrollar los sentidos, por lo que pueden captar mejor los aromas al catar.
•Detrás de cada botella de vino está el trabajo de mucha gente, desde campesinos, hasta enólogos y promotores, ¿qué te inspira de esta sinergia de trabajo artesanal, científico y mercadológico?
El esfuerzo, la dedicación y el amor que cada quien tiene a su proyecto. Pues detrás de cada botella, existe un esfuerzo permanente y diario que no sólo genera más de 3 mil empleos, sino que se presentan retos y oportunidades para hacer más y mejores vinos.
En el caso en particular, en cada botella de vino está la mano de muchas familias, hombres y mujeres que participan en las diferentes etapas para generar una botella de vino. Ellos se sienten orgullosos de formar parte del proyecto, se esfuerzan y se entregan con todo entusiasmo. Les gusta prepararse para realizar el mejor trabajo dentro de las diferentes partes de proceso en las que participan. Esto te motiva a seguir haciendo mejor las cosas.
Del mismo modo, el observar que en un restaurante no sólo alguien esta degustando tu vino sino que además le agrada, es una gran satisfacción.
•Una importante cadena nacional transmite actualmente una telenovela con escenas grabadas en el Valle de Guadalupe, ¿consideras que esto es algo positivo para el trabajo de quienes hacen los vinos bajacalifornianos?
Muy positivo. Cualquier novela, película, reportaje, artículo es una proyección para Baja California, ya que sus vinos forman parte de la economía regional. Cada año, más visitantes llegan a nuestro estado y forman parte de las festividades que se realizan alrededor del vino. Este tipo de empuje para promover al sector vinícola, invita a visitar y a conocer las diferentes expresiones de los productores plasmadas en cada botella. Tenemos la oportunidad de degustar vinos que sólo se consumen localmente. Además, la oferta gastronómica es muy rica, crece constantemente y se ha visto beneficiada con la llegada de nuevos chefs a la región, lo cual ha hecho más atractivo para nacionales y extranjeros el poder conjugar el vino y la gastronomía. Por esto invito a que formen parte de esta nueva etapa del vino bajacaliforniano.
• ¿Qué significa para ti la gente del Valle y qué te gustaría que se hiciera para apoyarles?
Creo que estamos produciendo los mejores vinos de México. Prueba de esto es que en Tecate, Ojos Negros, Valle de Guadalupe, Valle de Santo Tomas, Valle de San Vicente, Valle de La Grulla hay buena tierra, gente experimentada y visionaria que ha logrado hacer los vinos mexicanos únicos.
La industria crece diariamente y se está convirtiendo en pilar de la economía de nuestro estado. Y aunque existen desde grandes empresas hasta pequeños productores, esto no desmerita a la industria. Al contrario, lo único que hace es que tengamos una gama más amplia de opciones, expresiones sensoriales y gustativas que sorprenden por su calidad y buenas críticas.
Cada día se innova, se desarrolla y moderniza más la industria. Cada vez existen más personas que se están capacitando y especializando, cada vez más vinos regionales compiten con grandes vinos mundiales.
Se deben tener más incentivos para la industria, pues la falta de estos hace que se genere una competencia desleal con los vinos provenientes de otros países.
“Baja California produce grandes vinos, que no solo están conquistando el mercado local y regional, sino el nacional e internacional… no será sorprendente que en un futuro podamos asumir el liderazgo dentro de los vinos del Nuevo Mundo”