Insisto, el hogar es el lugar idóneo donde sembrar y cultivar en cada individuo las cualidades necesarias que le permitirán madurar como miembro valioso de la sociedad a la que pertenece. Toda sociedad, por pequeña que sea, está formada por un grupo de personas que buscan el mayor bien común. Por necesidad, se asignan tareas y responsabilidades, se otorgan derechos y privilegios, y se ofrecen apoyo, dirección y protección. Una sociedad que no asume la responsabilidad de su propio destino, está condenada a desaparecer. Por eso se organiza, por eso promueve el trabajo en equipo, el orden y la disciplina, la camaradería y la buena voluntad entre sus miembros. Verdaderamente no existe otra manera de sobrevivir.




Hace poco más de cuatro años y medio me despertaba por la mañana reflexionando sobre mi matrimonio, me decía a mi mismo que era un hombre afortunado porque tenía una esposa a la que quería mucho y que recordaré a cada instante, así será mientras Dios me preste vida. 

